Patrimonio
Historia y entorno
Mil años de historia caben en un paseo corto. Desde las casas, el monasterio, la villa medieval y los castros celtas están a un paso — y la comarca entera invita a seguir caminando.
Celanova
El Monasterio de San Salvador lo fundó San Rosendo en el año 936, sobre tierras de su hermano el conde Froila Gutiérrez. Con el tiempo llegó a tener más de ochenta abadías dependientes de él, uno de los conjuntos monásticos más importantes de Galicia. Su iglesia, de planta de cruz latina y tres naves, se terminó en 1653 de la mano del maestro Melchor de Velasco. Junto al claustro se esconde la pequeña Capilla de San Miguel, una de las construcciones mozárabes mejor conservadas de toda la península.
Tras la desamortización del siglo XIX el edificio quedó vacío, hasta que una restauración —premiada con el Europa Nostra— le devolvió la vida: hoy conviven allí el ayuntamiento, la biblioteca, un instituto y la oficina de turismo. Se puede visitar el claustro y la iglesia por una entrada simbólica de 2€, y la capilla de San Miguel merece por sí sola la parada. Todo, a dos minutos andando de las casas.
Vilanova dos Infantes
A pocos minutos de Celanova, esta parroquia conserva un trazado medieval casi intacto alrededor de su torre, levantada en el siglo X sobre los restos de un antiguo castro. Perteneció primero a los monjes de Celanova y más tarde a distintas casas nobles, y fue una de las grandes fortalezas de Galicia: sufrió el ataque de la revuelta irmandiña en 1467, quedó parcialmente destruida y se reconstruyó poco después.
A comienzos del siglo XIX la torre pasó a acoger el ayuntamiento local, y desde el año 2000 alberga un pequeño centro de interpretación de la comarca de As Terras de Celanova. Diecinueve metros de piedra, hórreos centenarios alrededor y calles que todavía siguen el trazado de hace siglos: una parada corta que merece bastante más que una foto rápida.
La comarca y más allá
Qué ver y qué hacer
Desde las casas, todo lo demás queda cerca: castros, ríos, embalses, aguas termales y algunos de los rincones más singulares de Galicia.
Castro de Castromao
A dos kilómetros de Celanova, un poblado celta ocupado desde el siglo V a.C. hasta el II d.C., con vistas amplias sobre el valle del río Arnoia.
Termas de Lobios
En la Baixa Limia, aguas termales junto al río Caldo dentro del Parque Natural Baixa Limia-Serra do Xurés. Ideal para una tarde de descanso.
Encoro das Conchas
Un gran embalse entre Bande y Muíños con playas fluviales, piragüismo y, cuando el nivel del agua lo permite, restos de unas termas romanas.
Ribeira Sacra y Cañón do Sil
Cañones de hasta 500 metros de profundidad y más de cuarenta monasterios, entre ellos San Pedro de Rocas, ligado a Celanova desde el siglo X.
Río Arnoia
Rutas señalizadas junto al río, antiguos molinos de agua y pozas naturales para bañarse en los meses de calor.
Gastronomía local
Pulpo á feira, vino de la Ribeira Sacra y castañas de temporada. Descúbrela en detalle →